Lotta justo acababa de cumplir 5 meses y nosotros somos padres primerizos con un bolsillo no muy abultado, así que decidimos no ser valientes y pasar las vacaciones en un pueblo costero de la Costa Brava, Palamós, en un camping que conocemos muy bien. Así que la apuesta era poco arriesgada.
Lugar: Camping Palamós. Palamós.
Como Lotta es tan pequeña, nos alojamos en un bungalow.
Plan: Desconectar y disfrutar de la peque.
La Costa Brava es una zona muy recomendable para veranear con niños (y sin ellos). Está plagada de bonitas playas de fácil acceso y rodeadas de vegetación, además de una gran cantidad de pueblos marineros que nadie debería perderse.
Nosotros, como llevamos bastantes años visitando la zona, íbamos con pocas pretensiones a la hora de visitar pueblitos y nos conformábamos con pasar una semana agradable al aire libre, fresquitos, con ratos de playa, muchos paseos y sobretodo disfrutando al máximo el poder pasar 24h del día los tres juntos.
Valoración: Genial!
La experiencia superó con creces las expectativas. Lotta se adaptó a la perfección y estuvo contentísima todos los días, nosotros pudimos tener nuestros ratitos de relax por separado y disfrutar de ese tiempo en pareja que en el día a día parece que se nos escurre entre los dedos.
Cualquiera de los caminos de ronda, pueblos, calas y playas son una buena opción; todos tienen algo especial.
Una paella marinera en La terrassa dels pescadors (Palamós), una pizza calzone en la pizzeria Baviera (Platja D'Aro), el menú de mediodía de El Dorado (Sant Feliu de Guíxols) y los creps de Creps Valérie (Palamós).
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